Terremoto y Tsunami de 1960
El día sábado 22 de mayo de 1960 a las 15:11 horas, la tierra se remeció con fuerza en el sur de Chile. Un mega terremoto de 9.5 en la escala de Richter, azotó durante diez largos minutos la zona comprendida entre Concepción y Chiloé, provocando estragos mayores como derrumbes de edificios, casas, puentes y peor aún, la muerte de un elevado número de personas.
El sismo que se hizo sentir desde el Norte Chico hasta la zona de Aysén generó un tsunami devastador que no sólo afectó a las costas de Chile, sino que también originó daños y muertes en lugares tan lejos como Japón o Hawaii. Con el tiempo se sabría que el sismo había sido el de mayor magnitud registrado instrumentalmente en el mundo, llevando este triste récord el nombre de “el terremoto de Valdivia”.
Los efectos del terremoto y tsunami en la comuna de Mariquina mostraron su lado más amargo y destructivo en la zona costera, en comunidades como Mehuín, Villa Nilahue, Alepúe playa y Chan Chan. Según la información de la prensa de la época solo en la costa de Mariquina fallecieron 27 personas, fueron arrasadas 27 casas de veraneo, 112 viviendas de pescadores, 4 hoteles, escuelas y 10 locales comerciales. Los daños fueron calculados en 800 millones de pesos de la época. El mar se adentró al menos 8 kilómetros, siguiendo la cuenca del río Lingue, hasta acercarse a la zona actual del puente que lleva el mismo nombre.
En algunas zonas de la comuna el terremoto produjo el hundimiento de superficies planas cercanas a las riberas de los ríos, es así como extensas zonas de uso agrícola, ganadero y residencial se inundaron en las aguas de los principales cursos fluviales de la comuna, los ríos Cruces, Lingue y Pichoy, generando con el tiempo extensas zonas de humedales que cambiaron para siempre la geografía de la comuna de Mariquina y cuyas consecuencias podemos rastrear y observar hasta la actualidad.
La memoria asociada al terremoto y tsunami de 1960 constituye un hito relevante en la historia de la comuna de Mariquina y el sur de Chile. El paisaje se transformó drásticamente y las vidas de toda una generación se vieron marcadas por los abruptos cambios y consecuencias generados a partir del terremoto.
Desde el patrimonio, las memorias acerca de este desastre socio-natural, así como las vivencias personales y colectivas, constituyen un relevante hito en la comuna de Mariquina. Por otro lado, las transformaciones territoriales del entorno, generaron el valioso patrimonio natural del sistema de humedales del río Cruces, el que en 1981 pasa a formar parte del primer sitio RAMSAR de Chile, el “Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter”.