Misiones Religiosas
La comuna de Mariquina, en el sur de Chile, tiene una historia profundamente arraigada en las misiones religiosas. Estas misiones desempeñaron un papel fundamental en la conquista y colonización de la región, así como en la evangelización y asimilación de la población local en el contexto de la colonización española y la expansión de la fe católica.
La presencia de las órdenes religiosas en el valle de Mariquina se desarrolló en tres etapas. En 1646, durante el segundo intento de colonización española en Valdivia y el valle de Mariquina, los Jesuitas comenzaron su labor misional. Estuvieron respaldados por la construcción de fortificaciones defensivas, como el Castillo San Luis del Alba de Cruces. Los Jesuitas enfrentaron el desafío de evangelizar en un contexto histórico marcado por la inestabilidad y los conflictos entre la población española y local. A pesar de las dificultades, la Misión de San José, fundada en 1752 cerca del actual cementerio, se convirtió probablemente en una de las misiones Jesuitas más antiguas de la zona de Valdivia.
En 1767 los Jesuitas serían expulsados de Chile y por consiguiente del valle de Mariquina.
A partir de 1769, los misioneros Franciscanos asumieron la labor misional en el valle de Mariquina. Al igual que sus predecesores, los Franciscanos enfrentaron tiempos turbulentos debido a las guerras de independencia y los desastres naturales. Durante la década de 1820, las capillas de Cruces y de la Misión de San José fueron destruidas en enfrentamientos entre los Patriotas (partidarios de la independencia de Chile) y los Realistas (leales al rey y a España). En esa misma década, los Franciscanos reconstruyeron la capilla de la Misión de San José en el mismo lugar donde se encuentra el templo parroquial en la actualidad, lo que definió sin duda la estructura urbana de la ciudad hasta hoy.
En 1863, se fundó la Misión de Pelchuquín para reemplazar la Misión de Guanehue, que también fue destruida en la década de 1820. Al igual que la Misión de San José, fue un componente importante en la labor educativa y el desarrollo urbano de la localidad. En 1928, la Misión de San José se convirtió en sede del Vicariato Apostólico de la Araucanía y adquirió la condición de cuasi parroquia. Sin embargo, en 1947, su iglesia fue consumida por un incendio. La parroquia de San José actual fue inaugurada en 1950 y ha resistido el terremoto de 1960, manteniéndose en pie hasta hoy.
Dentro de la comuna de Mariquina, también se destacó la misión de Alepúe, un importante centro de evangelización y educación para la zona costera. La Escuela Misional de Alepúe fue un destacado centro de evangelización y educación, que funcionó hasta la década de 1980.
Es importante mencionar que la labor educativa de los misioneros se convirtió en un referente en el sur de Chile. En San José, se establecieron dos grandes edificios educativos: el Seminario Menor, donde se impartían clases a niños y jóvenes locales, y el Seminario Mayor, que se enfocaba en la formación sacerdotal. El Seminario Mayor tenía especial relevancia en el sur de Chile debido a que proporcionaba métodos pastorales para un clero con una fuerte presencia mapuche, como el del Vicariato de la Araucanía. Además, este seminario acogía a misioneros europeos que llegaban al sur en la primera mitad del siglo XX para aprender el idioma antes de ser destinados a su misión asignada.
Por otro lado, el Sanatorio Santa Elisa fue fundado en 1932 para brindar terapia de Kneipp a los misioneros extranjeros y sacerdotes que necesitaban descanso y recuperación integral debido a su intensa labor. Aunque fue construido por Monseñor Guido Beck de Ramberga, la administración del centro de salud estuvo a cargo de las hermanas de la Santa Cruz. El sanatorio fue el primero en Chile en llevar a cabo el sistema de hidroterapia Kneipp, promovido en el país por el padre Tadeo de Wisent. Debido a la eficacia de esta terapia, el Sanatorio Santa Elisa abrió sus puertas al público en general.
En 1955, se construyó el Convento Capuchino con el objetivo de establecer la Orden Capuchina en el Vicariato Apostólico de la Araucanía. Durante la década de 1960, se convirtió en la Sede Superior Regional de la Orden. Hasta la década de 1980, era común ver a los sacerdotes de San José con sus túnicas y barbas blancas, quienes además de sus labores religiosas, administraban un huerto ubicado junto al convento. Este huerto se convirtió en la verdulería de la ciudad durante más de 20 años, donde gran parte de la comunidad local compraba frutas, verduras y hortalizas frescas.
El convento fue desocupado en 1987, cuando la Orden Capuchina se retira definitivamente de la comuna de Mariquina después de 134 años de misión en este territorio.
Finalmente, la iglesia de Ciruelos fue la última obra construida hacia la década de 1980, según los planos trazados por el Fray capuchino Bernabé de Lucerna